jueves, 2 de octubre de 2014

El pájaro bigote, Claudia Degliuomini, Nicolás Schuff

Pájaro bigote
Claudia Degliuomini Ilustración
Nicolás Schuff Texto
Diseño del libro: Claudia Degliuomini
Adriana Hidalgo
Colección Pípala
32 Páginas
ISBN: 978-987 -1923-55-7


Como primera cosa les tengo que decir que a los dos autores, los quiero y mucho. No me gusta reseñar a gente que quiero para no decir sandeces, pero...


Al leer El Pájaro Bigote lo primero que uno hace es agradecer la existencia de la Literatura Infantil y Juvenil como nicho editorial (para no entrar en la existencia o no de la misma como género). Es que es difícil que un libro como éste sea editado de otra manera.
Una historia de amor entre un poeta con palabras en el bigote y una mujer que huele a fogatas y ciruelas. Una historia sobre un pájaro bigote que se siente solitario, al que los otros pájaros miran con desconfianza “-hay seres así.”

Schuff construye mediante una prosa poética delicada y precisa una historia de amor, dejando de lado todo a lo que nos tiene acostumbrado, pero Nico, es uno de esos escritores interesantes que los editores tienen que ponerse a editar.

Degliuomini ilustra la historia con finos trazos y suaves colores, que ya son parte de su estética despojada y sintética.

Bocetos

Usted es poeta
¿Cómo lo sabe?
Claudia en este libro también hizo el diseño de arte.

Unas de las aficiones de Claudia son los zapatos, los encontramos al comienzo del texto
como una "metáfora de relajarse para comenzar algo y dejar afuera las cosas que nos distraen de lo esencial.", me dijo en un mail.

Claudia también tiene la afición de avistar aves, y sumo al libro este
catálogo de avistaje de bigotes. Ahh y acá también están los zapatos.


El resultado es muy bello, un libro que desborda sentimientos página a página. Será que estamos en primavera...






martes, 23 de septiembre de 2014

Presentación Niños en la Bilioteca Nacional

Ayer se presentó Niños en la biblioteca Nacional.
Isabel contó un poco sobre la cocina del libro, luego Jorge Quien (el ilustrador) contó como fue el trabajo con la imagen. Un arduo trabajo en el que hicieron casi dos veces el libro. Y dijo cosas muy interesantes: 

"Las primeras ilustraciones estaban avasallando al texto que es muy silencioso... Luego presté más atención al texto. Uno tiene que ponerse a tono con los textos, con las personas, no todo es expresar lo que uno quiere. Eso también es arte."

Después yo leí este texto que comparto.

Alicia


De todos los regalos que le han dado este cumpleaños

prefiere los globos
con los que ha adornado la casa para la fiesta.


Porque si vuelan, si abre la ventana y los echa a volar,
será como hacerle un regalo al viento.


Porque el viento también debe tener un día de cumpleaños.
Aunque no lo sepamos, debe tener.


Alicia Marcela Aguilar Carvajal tenía 6 años.
Fue asesinada el 18 de septiembre de 1976 en la Plaza Panamá en el centro de Santiago mientras jugaba con su hermana. Lo que consigna el informe es que la niña jugaba y un gran número de militares llegó al lugar y rompió el fuego. Alicia murió mientras era trasladada al hospital con un balazo en su tórax.
Tenía 6 años cuando murió y estaba con su hermana jugando en la plaza siete días luego del golpe militar.



Claudia
Lleva una hora observando la forma de las nubes
y ahí visto pasar dos elefantes
Tres pájaros
y una salamandra.


Se pregunta su alguien más la estaría mirando
desde alguna ventana.


Si otra niña como ella
vio pasar el desfile de animales blancos.


Claudia Andrea Valenzuela Velázquez, vivía en Talca , una ciudad a unos 300 kilómetros de Santiago. Fue asesinada junto sus padres el 14 de septiembre de 1973. La investigación de las comisiones Valech y Reting establecen que los militares acordonaron los alrededores de la casa desde muy temprano y luego entraron y los ejecutaron. Sus dos hermanos más pequeños de 4 y 2 años sobrevivieron quedando en el lugar heridos gravemente.
En el año 2004 el militar responsable de la ejecución fue detenido y juzgado.




Yo soy víctima de la dictadura, yo soy hija de la dictadura como otro ciento de niños de mi país.  


Siempre pienso qué habrá pasado esa noche, la primera noche después del golpe. Me pregunto si los niños preguntaban y qué respondían los padres.
Yo nunca pregunté por ejemplo, en cuanto me empecé a dar cuenta supe que algo secreto y malo pasaba.
Aprendí que las cosas no se preguntaban, que no se comentaba lo que pasaba en la casa, que no se saludaba a la gente en la calle, que no se llevaban amigos a jugar, que no se celebraban los cumpleaños con todos los compañeros.


María José Ferrada y Jorge Quien hicieron este libro que es un homenaje para los niños muertos, asesinados por los militares durante la dictadura. Reúnen los 33 casos que están consignados en los informes Valech y Rettig, como una forma de hacer justicia, porque en mi país todavía no existe la justicia, los militares asesinos, los militares que ordenaron torturar y que torturaron, que desaparecieron, que ordenaron asesinar, que abrieron fuego contra población civil en una plaza en su mayoría no están detenidos, ni siquiera han sido juzgados y sigue vigente la ley de amnistía que sancionó Pinochet.


Y es entonces que el arte, se hace cargo de hacer un poco de justicia. Pero no solamente por los niños muertos, sino por todos los niños que crecimos en dictadura, todos esos que podemos contar nuestras tristezas, nuestros dolores y nuestros miedos.


Me imagino que algo así le pasó a María José Ferrada y necesitó escribir este libro. No la conozco pero me imagino que algo así debe haberle pasado.


De eso se trata este libro, de la memoria, de la poesía de la vida, de la muerte, de sobrevivir.


María José con una prosa suave y amable nos presenta los niños, con sus juegos, sus pensamientos, sus sueños. Sacándolos del estigma de víctimas. Porque ahí donde hay hoy un Detenido Desaparecido o un Ejecutado político, antes había un niñito, un chiquito de menos de 14 años, que tenía toda la vida por delante.


Son treinta y tres los casos, uno de ellos el de Pablo Athanasiu, que fue encontrado por Abuelas acá en Argentina.


Pablo


Cuando crezca será un árbol,
una nube,
una ola,
un caracol.


Y todas esas formas
que se distinguen en las nubes que ha aprendido a mirar fijo.


Un árbol, una nube, una ola, un caracol.
Cuando aprenda a hablar será lo primero que dirá.



Frida Laschan Mellado nació el 10 de agosto de 1947 en Chile. Ángel Athanasiu Jara, el 15 de septiembre de 1954, tenían 29 y 22. Ambos eran militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Se exiliaron  en Buenos Aires militando en el PRT-ERP.
Vivieron ocho meses en Capital Federal y después se mudaron a San Martín de los Andes, Neuquén, hasta mediados de 1975. Ante los avisos de que estaban siendo vigilados, Ángel y Frida, ya embarazada, decidieron volver a Buenos Aires.
El 29 de octubre de 1975 nació su hijo, Pablo Germán. En abril de 1976, la pareja y el pequeño fueron secuestrados del hotel en el que vivían, en un operativo realizado por fuerzas de seguridad en el marco del Plan Cóndor.


Y Pablo creció.
Y encontrarlo nos llenó de esperanzas, por todos esos que no encontramos, por todos esos que mataron.


Gracias a María José, gracias a Jorge, gracias Isabel.
Gracias por este libro y esperemos que las estrellas brillen siempre para nosotros.


Y finalmente la artista plástica Azul Blaseotto habló sobre las ilustraciones y el proyecto de Abuelas.

Todo estuvo lindo y emotivo. Para darle la bienvenida a este hermoso libro que va a estar disponible en Moebius y el Libro de Arena.