jueves, 31 de mayo de 2012

Laura Varsky, Lo que el viento me dejó: Cuaderno de bitácora.


LO QUE EL VIENTO ME DEJÓ
Cuaderno de Bitácora
Laura Varsky
Edición Limitada de 200 ejemplares
Sellada y firmada. 72/200
Interior. Papel Obra chambril Blanco de 150g
Tapa. Papel Natural evolution Ivory Gramaje 300
Formato. 148 x 210 mm
Páginas. 68
ISBN 978-987-27610-3-5
1° ed. Buenos Aires: Flanbé, 2012.
Diseño de colección Jimena Passadore
Fotografías: Alejandro Varsky, Monstruo Estudio y Laura Varsky

Flanbe funciona en Belgrano, nosotros vivimos en el centro y yo casi no salgo a la calle. Organizar fue un incordio pero el libro lo quería! Después de dar mil vueltas y gracias a la paciencia de Jimena (que además de fotógrafa es la fundadora de la editorial que ya lleva 5 cuadernos. Una apuesta a puro arte y diseño), lo fuimos a buscar con Paez.

Yo quería ese libro. Me gusta mucho Laura Varsky. Conocí su trabajo con Peleonas Mentirosas y Haraganas y me peleé con cada maestra que llamó para reclamar que no estaba en imprenta mayúscula explicándole que la letra era una parte del libro, seleccionada especialmente, una parte de la ilustración. Me perdí Cuatro gatos y le pedí a una amiga que me traiga Lady Rene. Quería ese libro!.

Lo tengo en casa hace unos días y lo miro mucho, es muy bello. Y entonces un día lo toman las chicas Anto y Maca y me dicen esto no es literatura.

Y viene la parte buena de la historia, explicarles que no todos los libros son de literatura. Hay libros que ni siquiera son para leer y otros que son para mirar, para tocar o sólo para tener. Por eso reivindicar al libro no es promover la lectura.

Este libro es bello, con bello papel, un diseño cuidado, con unas fotos hermosas. Una delicia. Para poner en la mesa ratona a la mirada de todos, si en casa hubiera mesa ratona, claro.

Tiene dos prólogos uno de Fernanda Cohen y otro Hernán Ordoñez, ambos hablan del libro y del trabajo de Laura mucho más lindo y claro que cualquier cosa que yo diga sobre el.

Ahora tengo que decir que Laura es especial, que su amor por las letras es loco, que en un mundo lleno de teclas sus letras a mano traen algo de recuerdo y corazón.

Yo diría que si usted que lee esto y tiene mesa ratona tiene que tener este libro.

http://www.flanbe.com.ar/

miércoles, 23 de mayo de 2012

Heredero de las hadas. Leo Batic. Ediciones B


Es difícil hablar de Heredero de las Hadas de Leo Batic sin adelantar parte del argumento. La razón es que tiene una trama que no da respiro, que gira y que está llena de sorpresas.
Comienza con un episodio de acción trepidante, luego continua con un relato a dos bandas muy bien llevado. En medio de la invasión nazi a Polonia, el último reino de las hadas es atacado. Mientras tanto, una niña no tan común lleva una vida totalmente común en la Buenos Aires de hoy.
Uno de los grandes aciertos de Leo Batic es lograr una Buenos Aires con ambiente fantástico, donde los enanos trabajan en el subte y las brujas se reúnen en los bosques de Palermo. Otro es un argumento que, respetando las reglas básicas del género, evita los clichés y toca temas actuales y difíciles con naturalidad. Los personajes son profundamente humanos y queribles.
La lectura es tan amena y el argumento tan atrapante que cuesta darse cuenta de que está muy bien escrito.
Absolutamente recomendable para los amantes del género y una buena puerta de ingreso para los que quieren entrar en el mundo del fantasy argentino.

Me piden que haga esta reseña un poco más extensa, pero yo voy a dejar esto como un comentario del libro. Mejor espero que todo el mundo lo lea y cuando se convierta en un clásico escribiré una reseña que le haga justicia.



Pd: Leo Batic, apurate con la segunda parte por favor!!!!
Ramón Paez

jueves, 17 de mayo de 2012

El taller de poesía en la educación de adultos, Ana Silva

El taller de poesía en la educación de adultos

Presentado en el Congreso Internacional de Promoción de la Lectura y el Libro “Leer y escribir en el siglo XXI”



La lectura y la escritura son  prácticas  culturales de diversas características que implican tener en cuenta los variados modos de comprensión  de los integrantes de distintas comunidades y uno de los posibles caminos para construir “una identidad abierta”. La escuela es el ámbito propicio para crear escenas de lectura y escritura no sólo individuales sino colectivas y abrir compuertas para que todos hagan uso del derecho insoslayable de tomar la palabra.
Acordamos con Michel Petit[1] que el rol del docente como mediador propicia esa construcción de la subjetividad e incentiva la posibilidad de crear mundos posibles porque es el que tiende puentes entre los lectores y los textos, puentes constituidos por una variedad de estrategias. (Petit, 1999).
            Las prácticas de lectura se caracterizan por la diversidad de interpretaciones que surgen de las experiencias de los sujetos lectores y al hacer “una puesta en común”, esa multiplicidad de voces se interrelacionan y construyen un puente de comunicación y enriquecimiento no sólo personal sino de todos los integrantes del grupo. Esta práctica cultural posibilita la inclusión de la diversidad, desterrando el concepto de homogenización, que consideramos excluyente porque los distintos modos de comprensión dan cuenta de experiencias culturales particulares, que debemos considerar a fin de que la promoción de la lectura tenga en cuenta las diferencias de los sujetos y sus modos particulares de apropiación de los bienes simbólicos y siguiendo a Elsie Rockwell2 se hace indispensable recuperar la dimensión biográfica del acceso a la escritura y a la lectura.

            Experiencias de talleres de lectura y escritura en escuelas de adultos: primarias, C.E.N.S, PAEBYT y Centros Educativos nos mostraron que la   lectura y la escritura estaban presentes en la vida de esos alumnos, no de la manera convencional, sino por otros caminos: leyendas, mitos y tradiciones de las zonas de origen, narradas por algún familiar, rondas de cuentos populares alrededor del fuego o multiplicidad de leyendas urbanas que circulan por sus barrios. Otro caudal de lecturas lo brindaban las canciones que aportaban distintas miradas del mundo y que ellos conocían a la perfección. En base a ese capital, realizamos distintos talleres, tanto en C.E.N.S, Primaria de adultos y Centros Educativos y el reservorio cultural de los alumnos nos posibilitó un acercamiento al lenguaje poético. Partimos de las diferentes estéticas  para introducirnos en los recursos de la poesía. El lenguaje metafórico de las letras del rock nacional puso de relieve el trabajo particular con la palabra. Lo mismo podemos decir de las letras de  tangos, zambas, chamamés o boleros. Cada uno de estos géneros despertaba múltiples emociones. Esta diversidad nos permitió desarrollar consignas de lectura y escritura en las que lo vivencial permitía la entrada a otras voces. Y así la ciudad de Charlie García, Fito Páez, Discépolo u Homero Manzi recibía la ciudad de Baldomero, Perlonguer, Gelman o Mangieri. Igual que los campos o los ríos de las zambas y las guaranias dejaban paso al monte de Federico, al mar de Neruda o de Alfonsina. Los cantos amados  traían memorias de otros tiempos o recientes, fortalecían los saberes previos y propiciaban la llegada de nuevos cantos, de nuevas voces. Comprobamos que la poesía llama de distintas maneras: por su sonoridad, su ritmo, su poder de síntesis, la transgresión, ya sea en el uso del lenguaje, el espacio o en su decir que rompe esquemas, desafía, juega, arma y desarma. Traza volteretas, invita al juego, a la memoria, desanuda el tiempo y hace posible regresos y maldiciones, recuerdos y desafíos, encuentros y corredores transitados por voces que susurran, gritan, definen o acusan.
A la poesía se entra sin miedo. Lo importante es tener el oído atento y los ojos bien abiertos para no perderse nada. El vivir muchas veces tiene ribetes de poema. El agua, el viento, una voz, una mirada o la sombra de un gesto pueden dejarnos una huella que al hacerse palabra, se hace verso, sonoridad, se hace voz nuestra y al compartirla es de todos, sino basta con leer a los poetas de la ciudad que encontraron en las calles porteñas y en sus rincones una manera de decir. O los otros, los poetas lejanos que hablan del mar o de las montañas y nos posibilitan construir nuestro propio mar y nuestras propias montañas y las palabras se mueven, se tiñen de colores, de gustos, florecen en aromas y es una fiesta comprobar que el mar de Neruda tiene otro verdor y que la lluvia de Vallejo o de Baldomero resuena en nuestro patio o que el amor de Bécquer, Pizarnik o  Shakespeare se encuentra a la vuelta de una  esquina.
Una mañana cualquiera la vida tiene un vestido nuevo y al sentir y pensarlo, el verso está codo a codo con nosotros y qué bueno compartirlo, instalarlo en el aula y ver qué pasa. ¿Cómo serán los vestidos de la vida de nuestros alumnos en esa mañana? Y ahí está el pizarrón y cuando las voces surgen porque la convocatoria a darle palabras a los sentimientos, a las cosas, a crear mundos, a nombrar la vida, a experimentar con  el juego sonoro, instala los versos  y el poema nace. Y la invitación sigue porque la poesía siempre espera más, entonces tomamos un libro de poemas y leemos, leemos con ganas para que el alma se instale en cada sonido, se corporice, se meta en los bolsillos. Leemos sobre la lluvia, el tren que corre, el cielo desparejo o las calles de algún barrio. Leemos un poema, dos poemas y dejamos el aula llena de duendes como decía Federico y la palabra emprende el viaje, transformada porque alguien la recibió y la llenó de vida. 
En un taller con adultos de un C.E.N.S, los invitamos a recorrer esos versos, a hacer uso de ellos. El poema instala otra dimensión, y al sentirlo hace posible que la voz salga de su corral y dialogue con él, lo recree, lo amplíe. Un solo verso puede soltar las velas y lanzarnos al mar. Al leer estos versos de Juan Gelman: “Lo que me diste// es la palabra que tiembla” y plantear qué sucede en ese acto de dar, surgieron muchas respuestas. Cada alumno dio su propio matiz y la palabra y el temblor se llenaron de luz, de pájaros, de sombras y en algunos, de silencio. Y al armar collages con versos de distintos autores se sumaron  las voces de los alumnos, pegando, seleccionando, viendo qué pasaba, a qué territorios los llevaban esas palabras.
La música es otra gran aliada del taller de poesía: crea climas, sugiere paisajes, deja que los sentimientos salten la valla y permite que las palabras surjan y se escriban de manera espontánea, sin seguir ningún orden para luego, combinarlas en una frase. En un taller, Enrique, un alumno de C.E.N.S, después de escuchar un tema de Uña Ramos, escribió:”viento- desierto- cardo- noche- silencio” y luego de  jugar con los significados, escribió en el pizarrón:”El viento del desierto barre la noche poblada de cardos. Silencio” y las palabras sueltas cobraron vida y como en el curso había varios alumnos del norte, la emoción se instaló y esa frase generó otra propuesta: continuar el texto y ver hacia dónde los llevaba el viento que su compañero había sentido.
Trabajar con el discurso poético implica un desafío para el docente de Lengua y Literatura: Desafío porque este discurso por su misma naturaleza, quiebra todos los estereotipos pero este quiebre permite que las voces secretas de los alumnos puedan aflorar, se manifieste su subjetividad, sus visiones del mundo y al socializar lecturas y producciones se establezcan vínculos con la palabra del otro y se rescate la diversidad a partir del sentir. Y en ese ámbito de exploración y descubrimiento, cada alumno va encontrando su manera de decir y, en la puesta en común, el grupo se enriquece con los distintos aportes. El hecho de escribir, con sus idas y venidas, tachaduras, cambios de palabras, abre las puertas de la reflexión, grupal o individual, según el tipo de trabajo. Pero siempre la mirada colectiva posibilita nuevas lecturas.
Uno de los problemas que se nos planteó al trabajar el texto poético fue ver de qué manera se ponían en funcionamiento los distintos modos de apropiación a la hora de leer y escribir y qué procesos de construcción de subjetividades se ponían en escena. Una de las posibilidades fue elegir un recorrido textual a través de tópicos recurrentes para abrir un abanico de significaciones. Y nuestra tarea como coordinadores fue posibilitar que todas las voces se escucharan, que todos los escritos de los alumnos circulasen y entre todos ir construyendo saberes.
           
 La diversidad de consignas mostraron el fuerte valor performativo de las palabras. Según lo postulado por Bourdieu3, con los discursos producimos creencias y con esto producimos acciones. Los discursos construyen al mundo, hacen cosas. Acordamos con Egan4 que “la imaginación es la herramienta de aprendizaje  más potente y enérgica”. (Egan, pg. 12).

  Estos talleres evidenciaron otra dimensión de nuestras prácticas porque  ofrecían diferentes rutas para el encuentro o reencuentro con los libros y la escritura. A partir de esta empiria compleja, en ámbitos en los que predomina la diversidad sociocultural y también la pobreza,  nos enfrentamos con una realidad que requería otro tipo de acercamiento, querompiera con las prácticas establecidas, para aprovechar esos modos de leer y escribir distintos de los paradigmas escolares y lograr el poder de convocatoria de las palabras. Para este fin, la poesía fue una magnífica aliada que posibilitó el encuentro con los textos e invitó a viajar para explorar nuevos territorios.  
                       
                                                                                              Ana Emilia Silva


----

Petit, Michel. Nuevos acercamientos de los jóvenes a la lectura. México, FCE, 1999.
2 Rockwell, Elsie. “La lectura como práctica cultural: conceptos para el estudio de los libros escolares”. En Lulú Coquette, Revista de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Buenos Aires, Año 3, Nº 3, 2005. pp. 12-29.
3 Bourdieu, Pierre. Sociología y cultura. México, Grijalbo, 1990
4 Egan, Kieran. La comprensión de la realidad en la educación infantil y primaria. Madrid, Morata, 1991.
----
Bibliografía
Alvarado, Maite y Pampillo, Gloria. Taller con orientación docente. Buenos Aires, FFL, UBA, 1986.

Alvarado, Maite y Pampillo, Gloria. Talleres de escritura. Buenos Aires, Quirquincho, 1988.

Bombini, Gustavo. ¨ La literatura en la escuela ¨, en: Alvarado, Maite ( comp. ). Entre líneas. Teorías y enfoques en la enseñanza de la escritura, la gramática y la literatura. Buenos Aires, Manantial, 2001

Bourdieu, P. Sociología y cultura. México, Grijalbo, 1990.

Bratosevich, Nicolás. Taller literario, Buenos Aires, Edicial, 1992

Bratosevich, Nicolás. ¨El taller literario como un lugar de experimentación ¨. Ponencia presentada en las Primeras Jornadas de Didáctica de la.Literatura, lectores y escuela. Organizadas por el Instituto de Enseñanza Superior Nº 1 ¨ Dra. Alicia Moreau de Justo ¨, Bs. As., agosto 2002.

Colomer, Teresa. “Enseñanza de la literatura y proyectos de trabajo”. En Lulú Coquette, Revista de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Buenos Aires, Año 1, Nº 1, 2001

Cuesta, Carolina. Los diversos modos de leer literatura en la escuela: la lectura de textos literarios como práctica sociocultural. Tesis de Licenciatura dirigida por el Dr. Gustavo Bombini, FAHCE, UNLP, 2003. Mimeo.
Egan Kieran. Fantasía e imaginación: su poder en la enseñanza. Madrid, Morata, 1994.

Petit, Michel. Nuevos acercamientos de los jóvenes a la lectura. México, FCE, 1999

Rockwell, Elsie. “La lectura como práctica cultural: conceptos para el estudio de los libros escolares”. En Lulú Coquette, Revista de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Buenos Aires, Año 3, Nº 3, 2005. pp. 12-29.

Rockwell, E. La escuela cotidiana, México, FCE, 1995

Rodari, Gianni. Gramática de la fantasía. Bs. As., Colihue, 1998.
Siro, A. Textos en contextos, Intercambio entre lectores. Buenos Aires, Lectura y vida, 2002.








martes, 8 de mayo de 2012

Maurice Sendak


Se murió Maurice Sendak y no lo puedo creer. No puedo creer que haya escrito Donde viven los monstruos en 1963, que sea tan actual, que pueda fascinar tanto a los niños. Es todo muy raro. Tan ambigua como la propia obra de Sendak.

Qué decir a caballo de quienes conocen toda su obra y aquellos que recién se enteran que existía. Maurice Sendak fue un prolífico ilustrador, un gran creador de libros (ilustración y texto), es el padre del libro álbum moderno. Pero por sobre todas las cosas es el papá de Donde viven los monstruos. Aquel que haya leído el libro entenderá que una obra puede eclipsar no sólo a la persona sino también al resto de su producción. Y aquel que haya presenciado la relación que se entabla entre un niño y el libro dará fe de que en algún momento brota una chispa mágica y el niño queda subyugado. Muchos libros tienen monstruos, muchos libros tratan de los miedos infantiles y de cómo superarlos. Donde viven los monstruos va más allá, es como si le hablara a los niños en clave personal, en su propio idioma. Cada uno tendrá su anécdota, yo cuento las mías y espero las suyas en los comentarios. Dos, cortas, mi sobrino, Tomás (11 años y síndrome de down) duerme abrazado a su libro. Otra, más loca, fui al cumple de tres de Solcito con dos Donde viven los monstruos, dentro de algunas actividades planeadas estaba su lectura. Y después de leerlo se los dejé a los chicos que estaban allí para que los miraran. Los chicos se apropiaron de los libros y no hubo forma de sacárselos. Y hasta faltó uno para un chico que hubo que regalárselo después. Se lo apropiaron de en serio, el libro les hablaba en su idioma.
Marcela Carranza cita a Maurice Sendak en una nota en la revista Imaginaria: "Los niños, me consta, desgastan los ejemplares en las bibliotecas y los releen constantemente en sus casas. Algunos me han enviado dibujos de sus propios monstruos, que hacen de los míos ositos de peluche. Todavía no he tenido noticia de ningún niño al que le haya asustado el libro."
Y luego agrega en relación con los adultos que cuestionaban su obra: "Son personas que tienden a sentimentalizar la infancia, a ser sobreprotectores y a pensar que los libros para niños han de amoldar y conformar la mente a los modelos aceptados de comportamiento, logrando niños sanos, virtuosos, sabios y felices."

Qué más decir, muchos análisis teóricos hay de Donde viven los monstruos, está la película de Spike Jonze que es impresionante y que personas como las que menciona Sendak no consideraron correcta para exhibirse en los cines de Buenos Aires.
El resto de su obra es igual de rupturista y subversiva que Donde viven los monstruos. La cocina de medianoche fue censurada porque su personaje aparecía desnudo. El libro Outside over there está basado caso famoso de un bebé secuestrado.
Dejamos algunos links para aquellos que estén interesados en su obra.
Nota de Marcela Carranza en Imaginaria  http://imaginaria.com.ar/22/2/sendak.htm
Hermosa entrevista a Maurice, con su perro viejito http://www.youtube.com/watch?v=xXAjkLUv7dY
Quien pueda encontrarlo tambien está su participacion en los simpson donde lisa viaja a la tierra de los monstruos.

 Nuestro homenaje será una  ¡¡GRAAN GRAAN FIESTA MONSTRUO!!
¡¡Adios, Maurice!! ¡¡Te comeremos!!¡¡Te queremos tanto!!


domingo, 6 de mayo de 2012

Taller de escritura con Liliana Bodoc.

Aclaración: los poemas que se insertan fueron recitados en el momento y de memoria por Liliana, los incluimos para dar una idea del tono que tuvo el taller y porque son bellísimos (sospecho que uno de los principales objetivos de Liliana era "vendernos" poesía a los freakis del fantasy que estabamos allí, y por lo menos con uno de nosotros lo logró)

Miércoles.

Liliana Bodoc es una de las autoras vivas que más admiro, y es de esas admiraciones terribles y hermosas. De esas destinadas a pocas personas en la vida.
La Saga de los Confines, es para mí una obra maestra, pero no es lo que más me gusta, su obra realista y más íntima “Amigos por el viento” o “Cuando San Pedro viajó en tren” son conmovedoras, tanto como inolvidables.
Liliana dictó hoy un taller sobre literatura fantástica en un centro cultural del Bajo Flores.
Ella se presentó, presentó el taller, la metodología y partió.

La primera frase que anoté fue:
Aprendí que ser original es una tremenda pavada, aprendí que la repetición es virtuosa.
Así, sin privarse de nada, sin egoísmos ni pelos en la lengua. No habló desde un pedestal. Habló desde su corazón, con una honestidad conmovedora. Lo que sigue no intenta ser una desgrabación, pero queremos compartir con la mayor cantidad posible de personas la maravilla que vivimos.
Comenzamos haciendo un ejercicio de memoria oral, escuchamos el siguiente poema dos veces y luego intentamos reconstruirlo entre todos. Debe haber sido útil el ejercicio porque a dos días lo recuerdo casi todo.

Su cuerpo era tan débil
Tan leve
Su sueño era tan frágil, tan risueño.
Que la muerte, desde un rincón lejano
No tuvo más que levantar la mano,
Y rozarle la frente con su sombra.
De Baldomero Fernández Moreno

Los géneros, tengo mucho respeto por los géneros, por más que parezcan o se diga en esta posmodernidad que la imaginación no debe tener trabas. El género es la condensación colectiva de las formas literarias que funcionan, que los hombres han probado como las más efectivas para hacer reír o llorar o emocionar.
Comenzó hablando del género épico. Habló del género épico como heroico, ejemplificador y sobre todo colectivo. El género épico interpela al lector, lo llama a tomar partido por los buenos contra los malos. Es un género guerrero (“militante” me atrevo a agregar). Desde el cantar del Mío Cid hasta El señor de los Anillos. No admite medias tintas. El narrador traza una línea absoluta entre el Bien y el Mal. Esto no quita que después haya grises, no implica que los personajes no duden, o sean tentados o tengan miedo. Pero Sauron es Sauron. Estamos en las antípodas de ciertos escritos de la posmodernidad donde todo es posible, o justificable o entendible (tipo El silencio de los inocentes) (Agrego, también de la escritura de “valores” tan extendida en la LIJ donde nada debe ser criticado). El relato épico implica tomar una postura ética, política e ideológica.
En el género épico el héroe es el héroe colectivo. No quiere decir que no haya un protagonista. El género épico es el género de un pueblo, de una epopeya, de una cultura. Y los pueblos recuerdan a través de los íconos, de los emergentes. (Como la masacre de once, fueron 51 muertos pero la gente se acuerda de Lucas). El héroe es héroe porque antepone lo general a lo individual, es un animal de batalla. Por eso el género épico no admite un lenguaje cotidiano, necesita un lenguaje particular, extra cotidiano. Por eso precisa de un lenguaje elevado. La épica va más allá de un viaje de iniciación.
Los jóvenes y los adultos de hoy están demandando relatos épicos, que le dicen "vos sos mucho más que vos mismo". Por eso creo que Harry Potter no es épica, no pasa de un mero enfrentamiento entre dos individuos, a pesar de que tengan aliados.
El héroe colectivo es lo contrario a Hollywood, en las películas de Hollywood el que llega y resuelve es el forastero. Todo está quieto hasta que llega el protagonista, que es el chico de la película y no el héroe. (Agrego, este concepto se acerca bastante al concepto católico de “el salvador”, tipo Matrix).
El género épico recluta para una causa, no tiene lectores, tiene soldados. Pero eso no es virtud del escritor, es virtud del género.


Entonces quién quiera escribir una épica debe preguntarse primero ¿Por qué cosas daría la vida? Y si la respuesta es por nada, se va a notar, el libro, la saga va a hacer ruido. Una participante dice que daría la vida por sus hijos. Y Liliana responde que el héroe épico es el que daría la vida por los hijos de los demás, pero no porque sea bueno o sacrificado sino porque es colectivo, se plantea que lo que le pasa al otro le va a pasar más tarde a él. Da la vida por los hijos de otro porque de lo contrario tarde o temprano matarán a sus hijos.

Género fantástico.
¿Por qué escribir género fantástico?
Porque uno cree un poco en la magia, que es la esencia de lo fantástico (hizo referencia al “Libro sobre monstruos y otros ensayos” de Tolkien)
La idea es que lo fantástico sea un atributo y no la esencia. Para que lo que se escribe sea creíble el escritor debe pensar mucho en la magia, en cómo funciona la magia en nuestra vida, qué cosas consideramos magia.
Hay una diferenciación entre la magia de lo imposible y la magia de lo improbable. Por ejemplo si un mago hace aparecer de la nada la Venus de milo es magia de lo imposible, si un mago, a partir de un bloque de roca logra visualizar exactamente dónde introducir pequeños cartuchos de dinamita de forma tal que al explotar aparezca la Venus de milo es magia de lo improbable.
Entonces, el escritor tiene muy claro en qué tipo de magia cree, de esta manera el mundo tendrá rigor y verosimilitud, por más fantástico que sea. De lo contrario, corre el riesgo hacerse trampas para resolver problemas de la trama, y el lector lo va a notar, “¿cómo este tipo que acaba de atravesar una pared sin hacerse ningún daño de repente se cae y se lastima?”
Entonces solo hay dos razones para escribir literatura fantástica, una es el amor por la magia. La otra es la necesidad de clandestinidad, de evadir la censura. Si bien en el pasado esto era necesario, hoy ya no es tan así. Quizás si los árabes tuvieran que defenderse tendrían que utilizar la épica fantástica. Un ejemplo es Kalpa imperial, de Angélica Gorodischer, escrito en la época de la dictadura.
Para escribir fantasía épica es necesario un referente, otra cultura, partido, sistema social, un algo que posibilite un orden. Aunque después uno lo mienta. Para escribir la Saga de los confines Liliana leyó e investigó mucho, uno de los libros con los que se encontró hablaba de la  pero la investigación histórica habla de una familia extendida con matrilocación entre los mapuches, eso no le servía, no movilizaba lo suficiente. Por ello utilizó la familia nuclear para escribir sobre Thungur y su familia. El referente se miente para decir la verdad.

Luego realizamos un ejercicio, tomando como referente al lenguaje, realizamos un fragmento de épica. Divididos en grupo por función de la palabra: sujeto, modificadores, verbos, adjetivos, etc.
Luego continuó con preguntas sobre distintas cosas. En principio sobre su escritura de La saga de los confines, pero siguió hablando de cuestiones más generales. Planteó por ejemplo, que si bien hay un cierto esquematismo que obedece al negocio editorial, la literatura es un acto comunicativo, el escritor tiene la obligación de lograr una comprensión por parte del lector, por ello el registro y el vocabulario deben adecuarse al lector para el cual está escribiendo.
También comentó la necesidad de elegir, de tomarse el tiempo para escribir, de tomarse la seriedad de escribir. Es una labor de amor, perseverancia y paciencia. Hay que elegir, y no siempre la elección es fácil.
Para terminar, contó/cantó un poema de Armando tejada Gómez. La épica tiene mucho que aprender de la poesía, puntualizó.

Vivir la vida dos veces.

Miren cómo sonaba allá en mi barrio agreste
este nombre caído en los mares lejanos:
Toddy Deussán. Un chico alimentado a lirios.
Una flor de su madre que soñaba otra vida.
Supe que no quería que jugara conmigo
porque yo era la forma del pánico y el hambre
y la más descarada miseria por el mundo.
Pero Toddy, esa gracia hecha de mimbre y aire,
vivía hipnotizado por mi gran aventura.
Cuando huía del ojo celoso de su madre
se acercaba a mi sombra con cierto desenfado,
me mostraba sonriendo sus ignotos tesoros
y me buscaba el lado más pájaro del alma.

El descubrió en mis ojos cierto país del sueño
donde se desnudaba un ángel con harapos,
algunos yacimientos de enterrada inocencia
y un gran rompecabezas de ternura en mis manos.

Un día, ya vencidos por nuestra resistencia,
los padres me dejaron entrar en el santuario,
nos sirvieron un río de leche y medialunas
y yo los deslumbré dibujando caballos.

Después, siguió la vida, como siempre sucede,
volvió el viento de agosto y crecieron los árboles;
sus padres, que tenían el sueño de otra vida,
una tarde ceniza se mudaron de barrio.

Yo olvidé al canillita en un cruce de esquinas,
entré al jornal violento del vino y los obrajes.
vestí los portentosos pantalones del viento
y descubrí mi oficio de fábula y guitarra.

Toddy, se llama Alfredo Deussán, vive en Mendoza,
casó con otro mimbre hace muchos veranos,
seguramente tiene un puñado de niños
y es una pajarera su comedor de diario.

Acaso, un año de éstos, cuando vuelva al oeste,
llame a su puerta clara y despierte sus pájaros,
sólo porque un amigo es la vida dos veces
y desde aquella tarde no dibujo caballos.

Viernes.
En este encuentro se vieron las relaciones entre la épica, la oralidad, la poesía y lo popular.
Liliana se declaró deudora de la poesía, eterna maestra de la literatura y finalmente maestra de todo.
Hay que aprender de lo que la poesía dice, pero mucho más de lo que la poesía calla. La poesía es un gran silencio rodeado de las palabras precisas.

Federico García Lorca
Muerto se quedó en la calle
con un puñal en el pecho.
No lo conocía nadie.

¡Cómo temblaba el farol!
Madre.
¡Cómo temblaba el farolito
de la calle!

Era madrugada. Nadie
pudo asomarse a sus ojos
abiertos al duro aire.

Que muerto se quedó en la calle
que con un puñal en el pecho
y que no lo conocía nadie.

En una épica parece que lo tenemos que decir todo, que tenemos que escribir una saga de 7 tomos con absolutamente todo. Y se cae en la exuberancia, en el exceso y en la charlatanería. Leo Batic recomienda El nombre del viento de Patrick Rothfuss que tiene como 1200 páginas pero que es fabuloso. Lo que no significa que el narrador no tenga que saberlo todo, pero no tiene que contarlo todo. Debe dejar espacio para el lector, debe dejar un silencio donde el lector se pueda encontrar.
Sobre todo en estas sociedades ruidosas y en las ciudades donde predomina el ruido hay que valorar y ejercitar el silencio.
En el lenguaje lírico lo importante se connota, lo que se dice no es evidente, hay que atravesar muchos sentidos.
Lo denotado es el qué y lo connotado es el cómo. ¿Es factible para una novela? Si, aunque hay que tener cuidado de que la lírica no empaste la narrativa. Hay que escribir el qué, pero si me olvido del cómo, me olvido de que estoy haciendo literatura. La lírica se monta en la literatura como un aleteo.


El Bienaventurado - Armando Tejada Gómez
Aquel hombre de enfrente,
simple de corazón,
agonizó sus años
corriendo a tres empleos.
Un día, simplemente,
su simple corazón
le estalló en una esquina
y despertó en el cielo.
Dios, bonachón y antiguo,
le dio la bienvenida,
palmeándolo y diciendo:
¿Qué cuenta de la vida?
Y aquel hombre de enfrente,
simple de corazón,
se quedó boquiabierto
y preguntó: qué vida?

Y que esto no es lo mismo que decir que decir que el vecino de la vuelta se murió de un infarto.

También hay que tener cuidado con olvidarse de la lírica mientras estoy escribiendo y de repente acordarse y saltar con un fragmento forzado, un arrebato lírico. El escritor tiene que tener siempre la conciencia de que está haciendo literatura. Aporta Leo, uno puede hacerlo en ese primer vómito de escritura, pero después hay que corregir. La literatura, especialmente la poesía es el silencio rodeado de las palabras precisas.
También no caer en un error común que es el contar el qué, cuando lo que importa es el cómo, siempre como escritor tengo que contar cómo pasa y por qué pasa.
Esto es mucho más importante a la hora de escribir épica, la épica exige un lenguaje extra cotidiano un lenguaje sagrado. Todas las culturas tienen un altar, un núcleo apretado y simbólico. Aunque la LIJ ha tenido una enorme apertura en los últimos años, y habla de cada vez más cosas, siempre queda el tabú de incesto. Y esto también corre para la literatura épica. La literatura popular, y la épica también, tienen como coincidencia la voluntad de  enseñar, de hacer un magisterio, están pensadas para sostener una determinada visión de mundo. Por eso hay algo que le dice, “hasta acá llegaste”. Es una decisión del escritor si escribe para vulnerar los tabúes de la sociedad.
Hay muchas coincidencias entre la literatura popular y la épica, en sus orígenes, la métrica y el canto del juglar. La esencia de la épica está en la oralidad, signada por la repetición (no la originalidad), en la oralidad el trasmisor sólo modifica para mejorar la transmisión. El artista popular sabe que tiene una deuda para atrás y para adelante, y con su alrededor, con la comunidad que le presta sus símbolos. 
Las palabras no se pueden usar gratuitamente, las palabras cuestan, las palabras generan realidad, por eso hay que usar la palabra con un sentido amoroso. Ninguna palabra es neutral.
La épica no adorna la realidad,  cómo está escrita para lograr una cohesión social, lo que quiere es transformar la realidad. Por eso repite, se repiten los tópicos del género y siempre hay un protagonista, que siempre tiene un antagonista, que siempre comienzan un viaje de aprendizaje (y miles y miles de huérfanos son arrancados de tristes existencias cotidianas para vivir aventuras). La épica repite porque repitiendo se enseña, allí están las repeticiones, los sortilegios, la numerología.
Otra coincidencia es la necesidad de la honradez del narrador épico, el narrador popular da la cara, es el portavoz, hay que creerle, tiene algo de actor. Mientras que la oralidad reúne, la lectura aísla.
El narrador épico debe dar cuenta de la verdad, ¿pero cuál es la verdad que importa? La verdad del paradigma fantástico. En la LIJ por ejemplo, estamos llenos de paradigmas, de personajes maravillosos. Son arquetipos que están marcados a fuego en el fondo de la conciencia.
Por eso hay que abrazar al género.
También el teatro en su carácter de oral y efímero se cruza con lo popular y lo épico. La cultura popular se sabe efímera, se sabe temporal. El narrador pone el cuerpo, como un actor. El dramaturgo, además, debe saber dejar el silencio para que el actor lo llene, un silencio para la entonación, para el espectador.
El silencio es fundamental, hay que callarse el 80 % de lo que está adentro. No hay que dejarse arrastrar por la pura emoción (como en el futbol, la cabeza fría y el corazón caliente). El narrador no es nosotros.
Incluso hay que dejar lugar para el humor, para descomprimir, para un anticlímax. A veces ni siquiera es una situación graciosa sino simplemente cotidiana (Guiso de conejo y hierbas aromáticas). Con cuidado de no caer en el cliché del personaje gracioso tipo Hollywood.

En la saga de Los confines, en la génesis, estuvo la decisión de ser esclava de una geografía, de bajar el antropocentrismo de la épica.

Ejercicio a partir de dos textos, para nada inocentes se realizó un fragmento de épica que contuviera un conflicto y dos personajes. Prestar atención a los diálogos, el momento más difícil de mantener la coherencia de los personajes.

Leo Batic, invitado para charlar de su saga dio algunos datos para editar, además de agradecer a Liliana su ayuda con el libro.

El encuentro fue increíble, el clima de mucha cooperación y respeto.
Liliana no se preocupa de esas cosas, pero yo siento cuando estoy con ella que estoy frente a alguien de quien los nietos también hablarán y uno podrá decir: Sí, yo una vez estuve en un taller que ella dio...


sábado, 5 de mayo de 2012

Oda al Hígado, Pablo Neruda


!Neruda y sus capacidades!, este poema se lo agradecemos a Liliana Bodoc.


Modesto,
organizado
amigo,
trabajador
profundo,
déjame darte el ala
de mi canto,
el golpe
de aire,
el salto
de mi oda:
ella nace
de tu invisible
máquina,
ella vuela
desde tu infatigable
y encerrado molino,
entraña
delicada
y poderosa,
siempre
viva y oscura. Mientras
el corazón suena y atrae
la partitura de la mandolina,
allí adentro
tú filtras
y repartes,
separas
y divides,
multiplicas
y engrasas,
subes
y recoges
los hilos y los gramos
de la vida, los últimos
licores,
las íntimas esencias.
Víscera
submarina,
medidor
de la sangre,
vives
lleno de manos
y de ojos,
midiendo y trasvasando
en tu escondida
cámara
de alquimista.
Amarillo
es tu sistema
de hidrografía roja,
buzo
de la más peligrosa
profundidad del hombre,
allí escondido
siempre,
sempiterno,
en la usina,
silencioso.
Y todo
sentimiento
o estímulo
creció en tu maquinaria,
recibió alguna gota
de tu elaboración
infatigable,
al amor agregaste
fuego o melancolía,
una pequeña
célula equivocada
o una fibra
gastada en tu trabajo
y el aviador se equivoca de cielo,
el tenor se derrumba en un silbido,
al astrónomo se le pierde un planeta.
Cómo brillan arriba
los hechiceros ojos
de la rosa,
los labios
del clavel
matutino!
Cómo ríe
en el río
la doncella!
Y abajo
el filtro y la balanza,
la delicada química
del hígado,
la bodega
de los cambios sutiles:
nadie
lo ve o lo canta,
pero,
cuando envejece
o desgasta su mortero,
los ojos de la rosa se acabaron,
el clavel marchitó su dentadura
y la doncella no cantó en el río.
Austera parte
o todo
de mi mismo,
abuelo
del corazón,
molino
de energía:
te canto
y temo
como si fueras juez,
metro,
fiel implacable,
y si no puedo
entregarme amarrado a la pureza,
si el excesivo
manjar
o el vino hereditario de mi patria
pretendieron
perturbar mi salud
o el equilibrio de mi poesía,
de ti,
monarca oscuro,
distribuidor de mieles y venenos,
regulador de sales,
de ti espero justicia:
Amo la vida: Cúmpleme! Trabaja!
No detengas mi canto