Natalia Méndez parte II, Poesía


Poesía






*Ver llover, de Germán Machado y Fernando de la Iglesia.

Los colores de la lluvia, los matices de la lluvia, los ánimos, los climas de la lluvia, para la lluvia, con la lluvia. La lluvia de verdad y la de la imaginación. La de afuera y la de adentro. Pero por sobre todo es un libro sobre la lluvia que también está recomendado para los días de sol.



                     

*Como agua, de Eduardo Abel Gimenez y Cecilia Afonso Esteves.
Ideas sobre el agua en versos y en papeles recortados. Ideas como gotas que caen, y van llenando de a poco un recipiente, con palabras, con imágenes, con música, con pensamientos. Un libro perfecto, digo yo. Ni un punto de más, ni una gota de menos.








*Tigres de la otra noche, de María García Esperón y Alejandro Magallanes.
Un libro misterioso. Felino, podría decir. Con cadencia gatuna, con rayas de tigre, con esa mirada poética que dice y no dice. Ese orden de las palabras que vuelve verdad indiscutible todo lo imaginado.




*La araña que vuela, de Nelvy Bustamante y Cecilia Afonso Esteves.
Poemas que miran de cerca, que parten de una ramita, de un rincón, para hablar de todo. Poemas que permiten otra forma de mirar, de ver, de contar, de escuchar.




*Agua Cero, de María Teresa Andruetto y Guillermo Daghero.
Una fiesta -como un chapuzón, como un aguacero sorpresa, de verano- de palabras sonoras y de juegos con las imágenes. 

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