¿Disney hablando de apropiación de bebés?
Enredados, una buena de Disney.
Si, estoy comentando una película de Disney en este blog que se precia de serio. ¿Debo justificarme? Me justifico entonces. Primero, me gustó mucho la película. Segundo, a mis hijos les gustó muchísimo la película (acabo de devolverla después de una semana de que la vieran prácticamente dos veces al día). Sí, cómo plantea Fanuel Hanan Diaz, queremos estudiar como reciben los niños la literatura y las imágenes, también tenemos que estudiar cómo reciben otros productos narrativos como las películas. Tercero, si empezamos a decir “Disney es malo” o “Eso no es narración” o “el manga no es literatura” o “los comics son imperialistas”, no estamos haciendo más que repetir lo que dicen los popes de la Literatura Seria o Adulta de nosotros como LIJ.
Con una serie de películas protagonizadas por fuertes heroínas (Mulan, La Princesa y el Sapo) Disney ha tratado de sacarse de encima el estigma de hacer películas de princesas débiles (La Bella Durmiente, Blancanieves). Con treinta años de tardanza, Disney se ha subido a la ola del feminismo.
En esta película, Rapunzel es un personaje fuerte dentro de una película que tiene un argumento muy duro desde lo psicológico. Aunque la película plantea que cumple 18 años, (lo políticamente correcto ya que va a casarse con Flynn Rider) la edad del personaje es claramente menor, Rapunzel es una adolescente, con una pseudomadre castradora. El contrapunto real del argumento es entre estos dos personajes, por eso el protagonista masculino (Eugene – Flynn Rider) parece débil y estereotipado.
Apropiada y criada como hija por Gothel, (cualquier semejanza con hechos de la vida real de la historia política de nuestro país correrá por vuestra imaginación) Rapunzel rompe dos veces su encierro, primero físicamente, rescatándose a si misma de la torre y luego sicológicamente, recuperando su origen y enfrentándose con su apropiadora (“Siempre lucharé contra ti, no dejaré de luchar por un segundo” le dice a Gothel). Para reforzar el concepto, es ella quien salva a Eugene. Queda incluso la ambigüedad del gesto último de Rapunzel extendiendo los brazos ante la caída de Gothel.
La imagen no acompaña esta dureza en el argumento, los malos son tiernos, incluso la “mala” es linda, la daga con la que Gothel hiere a Eugene aparece limpia y sin sangre, Gothel desaparece en una nube de polvo. Pero ello no lo suaviza. El conflicto entre Rapunzel y su “madre” cautiva a los niños, que se reflejan en la rebeldía de Rapunzel ante las órdenes de su madre. Los mecanismos de control psicológico (“es broma”) tienen incluso su propia canción con coreografía “Sabia es mamá”. Y una escena impresionante, la lucha interior de Rapunzel luego de dejar la torre. La personalidad de Rapunzel es encantadora, no es que sea la típica buena estilo Greenpeace, sino que posee una alegría de vivir, incluso encerrada, incluso menospreciada y acosada sicológicamente por Gothel, que es donde encuentra la fuerza para rebelarse.
Lo demás es lo típico de Disney, animales compinches, reyes, reinas y canciones.
Dos perlas: El viejo borracho completamente bizarro de la taberna, disfrazado de querubín y los dibujos de los créditos finales, preciosos, de los que no pude encontrar el ilustrador.
Recomiendo verla junto a los niños, y estar preparado para responder preguntas del tipo “¿esa es la mamá mala?” o “¿Por qué ella no es la mamá?”.
Este es el link en YouTube para ver los créditos: http://www.youtube.com/watch?v=243uUtC6OaI
Ramón Paez
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