Divagues acerca del género y Tiemblen dragones







Autor: Robert Munsch 
Ilustrador: Juan Gedovius
ISBN: 978-970-20-0976-4
Páginas: 48
Formato: 13 x 19.5 cm

Editorial Castillo

Necesitamos un
método crítico que tome en cuenta al niño en cuanto lector,
 que lo incluya en vez de excluirlo, y que, al mismo tiempo,
nos ayude a entender mejor los libros y a descubrir
a qué lectores se dirigen.
Necesitamos, pues, un método crítico que nos revele al lector en el libro.
Aidan Chambers.

Sigo adelante con la investigación sobre género, diversidad sexual en la LIJ. Y un libro me da vuelta en la cabeza: ¡Tiemblen dragones! editado por Castillo en el año 2008, traducción de The Paper Bag Princess de 1980.
La primera pregunta que me surge es ¿Por qué un libro emblemático de la literatura por la diversidad llega a traducirse 28 años después de su publicación original? ¿Qué es lo subversivo de este libro que hace que a su paso que tiemblen dragones?



La princesa y el dragón.
El libro trata de Elizabeth una hermosa princesa, que vive en su castillo, con hermosos vestidos y blablablá... Entramos a la tercera doble página y se produce un vuelco en la historia: un dragón ha quemado su castillo, su ropa y se ha llevado a su príncipe.
Elizabeth toma entonces dos decisiones: rescatar a Ronaldo y vestirse con lo único que encuentra: una bolsa de papel. De su antigua gloria solo quedan sus zapatos y su peinado medio desordenado.
¿En qué se diferencia esta nueva visita a los cuentos de princesas de las cientos de reversiones que salieron los últimos años? En principio fue una de las primera (si no la primera, pero no estoy segura) y porque indudablemente es una de las más interesantes.

El dragón.
El dragón que la quema todo es un tremendo personaje. Y un punto de inflexión en la historia. Las posestructuralistas hablan del oposición de los atributos del rol frente al posicionamiento. Las mujeres no estaríamos definidas por un solo rasgo, si no seríamos multifacéticas y dependería del lugar, la situación y el momento la posición que adquieran. Es decir una misma mujer puede ser sumisa, tranquila, peleadora, gritona, callada, dependiendo del momento y el lugar (la posición en la que está). En este sentido la llegada del dragón es un acontecimiento externo que mueve a Elizabeth hacia otro lugar, le quita simbólicamente sus atributos de princesa: su corona y su vestido, sin ellos no es más que otra mujer. ¿Quién es ahora? Esa respuesta la busca en ella misma, movilizada por la necesidad de recuperar al príncipe y como consecuencia en un rol más activo.
Podemos decir entonces que Elizabeth deja de ser la típica princesa para convertirse en otra chica, en una mujer pícara y sabia que va a pelear por salvar a su novio de las garras del dragón. “Para las chicas, la experiencia de género, raza y clase; es decir, su identidad personal-social, puede solo expresarse y entenderse a través de las categorías disponibles para ellas en el discurso”[1]

El príncipe
En la versión de 2008 el príncipe no tiene corona es un príncipe poco príncipe. En la versión original el príncipe tiene corona, es un poco creído, rubio tiene una raqueta de tenis y una medalla. Pero en cualquier caso es un pelmazo.

¿Salvada o salvadora?
En la versión original Elizabeth habla de “su” castillo (de su propiedad) y no como "un" castillo. Esta elección de palabras no es gratis y marca un punto de inflexión, es donde se produce el cambio, no es sólo un cambio en el pacto literario, donde la princesa es “salvada” una y otra vez por un príncipe o como en la nueva autoayuda decide cambiar su vida y entonces luego de reflexionar y pensar y gracias, siempre (o casi siempre) con la ayuda de un otro masculino (más inteligente, más sabio, más poderoso) decide salir de ese círculo. No acá, Elizabeth, con un repertorio conceptual nuevo, con un renovado punto de vista, sale vestida con una bolsa de papel madera en busca de Ronaldo.

El rescate.




Elizabeth es pícara juega con el dragón y le plantea una serie de desafíos que lo dejan exhausto. Esta parte de la historia se articula más con los cuentos populares que con el género épico. Elizabeth no es San Jorge matando al dragón, se asemeja más al Sastrecillo valiente engañando al gigante.

¿Por qué lo deja?
Al ser rescatado el príncipe Ronaldo le reprocha a Elizabeth, precisamente que no parece una princesa. "Ni pienses que te dejaré rescatarme con esas fachas. Regresa cuando parezcas una princesa de verdad". Elizabeth no permite que la vuelvan a colocar en su rol de princesa. Y responde "Pareces un verdadero príncipe, pero en realidad eres un patán”. Elizabeth ha aprendido a ver más allá de los roles, nada volverá a ser como antes.

Epílogo.
En la última página el texto contradice expresamente los finales de los cuentos de hadas (se casaron y fueron felices y comieron perdices) y, consecuentemente las expectativas del lector. "Después de todo, Elizabeth y Ronaldo no se casaron". Con esa ambigüedad que deja la traducción al castellano: un "Después de todo" que puede significar todo lo que pasó o todo lo que pasó en el interior de Elizabeth. La ilustración de Gedovius propone un rol alternativo para Elizabeth. Mientras que en The Paper Bag Princess, Michael Martchenko, el final queda abierto, Elizabeth da un salto gozoso enmarcado en una puesta de sol. En las ilustraciones de Gedovius, Elizabeth asume el rol de caballero, pero con algunas particularidades, tiene un escudo con el blasón de un dragón pero no tiene espada (quizás un atributo demasiado masculino) y su caballo es un rinoceronte, de textura similar al dragón, acorde a su hazaña.

Postdata
En la versión original el dragón ingresa al castillo, quema todo a su paso, deja desnuda a Elizabeth y toma a Ronaldo. En la de Castillo no se ve esta imagen, esta es una decisión editorial que deja mucho para seguir pensando.

 [1] Posicionamiento: la producción discursiva de la identidad, Brownyn Davies/Rom Harré, en Athenea Digital, Otoño, Nro 12, 2007, Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona. Pp 242 y 259.

Comentarios

  1. Yo siempre pienso que si María Elena Walsh empezara su carrera ahora no la publicarían por desacatada...
    Por otro lado, me gustan mucho más los dibujos originales.

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  2. Yo lo creo también. Sobico dice que desde Twain la LIJ atrasa!

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