Contar el dolor, Historia de un oso
Año: 2014
Dirección: Gabriel Osorio
Producción: Patricio Escala
Dirección Artística: Antonia Herrera
Guion: Daniel Castro y Gabriel Osorio
Música: Dënver y Felicia Morales
Sonido: Cristián Cosgrove
Montaje: Patricio Escala
País: Chile
Duración: 9 minutos
Productora: Punk robot
Hablar con un niño sobre el exilio.
La separación de las familias.
La maldad.
La violencia.
El dolor.
Pensaba en eso mientras miraba una vez más el corto ganador del Oscar Bear Story. Que cuenta la historia de un oso que tras la llegada de un circo es secuestrado y encerrado para trabajar en el.
Salto cuántico.
Tengo 8 años. Reviso cosas porque soy una metiche. Vivo con mi abuela por mil razones. Encuentro un libro fotocopiado, es una denuncia donde una chica cuenta su tortura con detalles pormenorizados.
Tengo 8 años y me siento a leer hasta terminarlo. Termino de leer y tengo el peor de los ataques de asma de mi vida. Nunca pude sacar de mi cabeza esos detalles. Creo que ese relato (porque al ponerlo en palabras la chica además de denunciar narró su vida) me formó y puso la piedra angular de mucho de lo que soy.
Salto espacio temporal.
Un oso mecánico se sube a una bicicleta, tiene la determinación en los ojos. El espectador sabe que algo va a ocurrir. Sabe que el oso quiere algo más que nada. Y cae y pedalea y pedalea y pedalea.
Durante la dictadura muchos presos políticos se fugaron de la cárcel.
Con esa misma determinación en los ojos.
Me pongo a pensar en la historia.
En todas las historias escritas sobre la dictadura.
En el Golpe y los chicos.
En El mar y la serpiente.
En Manuela en el umbral.
En el Quién Soy.
En Abuelas con Identidad.
En La Bicicleta mágica de Sergio Krumm
En Niños.
En Piedra, papel o tijera.
En Mañana viene mi tio.
En Los sapos de la memoria.
De todos ellos los que más me gustan son los libros que no tienen miedo a hacer doler.
De llenar de lágrimas los ojos.
De romperle el corazón al lector.
Son libros sin miedo. Libros que cuentan.
Los otros, los que se quedan a medias, los que a último momento salvan al lector, le tiran una soga (para que no duela tanto), estos no solo no me gustan, también me dan rabia porque se quedan ahí, solo en el tema, en la denuncia, en la anécdota (y ya dijo Wapner: El tema no es el tema).
Eso es lo más bello de Historia de un oso es eso. Hay soledad, tristeza, melancolía. Un oso que no duerme. Que llena sus días con una máquina que cuenta su historia. Y salís de la experiencia artística tocado.
Es eso una experiencia artística más allá del mensaje.
“Las circunstancias en que se ponga al producto de la reproducción de una obra de arte, quizás dejen intacta la consistencia de ésta, pero en cualquier caso deprecian su aquí y ahora. Aunque en modo alguno valga esto sólo para una obra artística, sino que parejamente vale también, por ejemplo, para un paisaje que en el cine transcurre ante el espectador. Sin embargo, el proceso aqueja en el objeto de arte una médula sensibilísima que ningún objeto natural posee en grado tan vulnerable. Se trata de su autenticidad. La autenticidad de una cosa es la cifra de todo lo que desde el origen puede transmitirse en ella desde su duración material hasta su testificación histórica. Como esta última se funda en la primera, que a su vez se le escapa al hombre en la reproducción, por eso se tambalea en ésta la testificación histórica de la cosa. Claro que sólo ella; pero lo que se tambalea de tal suerte es su propia autoridad.”
Walter Benjamin.

Comentarios
Publicar un comentario
Déjanos tu comentario