La belleza, el tiempo y la pandemia

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Este texto fue escrito para el programa FIlba escuelas de Fundación Filba.
Quiero agradecer a Natalia y Luji por su lectura y Laura Escudero por su generosidad y por la consigna prestada.

La belleza, el tiempo y la pandemia.


Si pensamos un momento en nuestra vida hace tres meses. En nuestras actividades. En las prioridades, los planes y cuánto han cambiado en estos días es claro que nada volverá a ser igual. Los y las humanas nos hemos enfrentado a esto muchas veces antes.
En los últimos cien años nuestros padres, madres, abuelos, abuelas, bisabuelos y bisabuelas atravesaron dos guerras mundiales, la shoa, la guerra fría, la amenaza de la guerra nuclear, terremotos, dictaduras militares, crisis económicas. 
Las historias de barcos cruzando el océano, de amores, sueños, pérdidas y reencuentros han dado al arte combustible para trabajar durante años y que resultaron en obras memorables. Cada hecho histórico ha dejado marcas en la piel, ha marcado a fuego la existencia de decenas de miles de personas. Eso ocurre ahora, estamos ante suceso histórico, viviendo lo que luego estará en los libros, en las películas, en las canciones. 
En el primer audio leí el texto de Neil Gaiman que dice “Somos más duros de lo que parecemos. Somos más fuertes de lo que pensamos”. 
De cada de una de estas pruebas la humanidad ha salido fortalecida.
Y he estado dando vueltas con ese tema en la cabeza. 
Y si no es la dureza lo que nos permite transitar el dolor, la enfermedad y la muerte. ¿Si no es ser realmente duros? Si no exactamente todo lo contrario.
¿Si lo que nos hace invencibles es la fragilidad, la permeabilidad, la sutileza lo que nos permite resistir?
¿si es la capacidad de sentir, de conectar, de conmovernos? De parar, de llorar, de observar y descubrir. ¿Si es la curiosidad y la ternura la que nos permite seguir viviendo?
Aun en los momentos más duros hemos escrito, cantado, bailado, pintado.
Ana Frank escribió su diario escondida de los nazis.
Charles Chaplin filmó El gran dictador en pleno ascenso de Hitler.
Juan Villoro escribió un poema hermoso llamado El puño en alto, el mismo día del sismo de CDMX de 2017.
Víctor Jara escribió un poema un poco antes de ser asesinado en el campo de concentración.
Las calles de Chile se llenaron de poesía y muestras gráficas el año pasado en medio del levantamiento popular.
Juan Gelman escribió libros y libros desde el exilio y lo mismo hicieron Benedetti y Skarmeta.
Aún en medio de la urgencia, lo más humano y sutil emerge.
Creo firmemente que eso sutil y humano, es el arte.
Creo que la música, la danza, la poesía, la plástica son quizás las expresiones más sublimes creadas por el ser humano. Y que somos capaces de encontrar belleza en todo.
Pensaba en la resistencia y la belleza.
La resistencia y el arte.
Y en la necesidad de que veamos, busquemos y encontremos lo bello para poder seguir.
Cuando era chica mi mamá en medio de las balaceras de los militares durante el toque de queda nos hacía cantar. 
Cantábamos a los gritos.
O nos contaba cuentos, usaba la oscuridad del corte de luz para contarnos historias con muñequitos de papel y su sombra.
Tengo recuerdos más que hermosos de esas noches, aun cuando una parte de mi sabía que afuera había muerte. 

Años después encontré este poema de Emily Dickinson 

c1680
Es algo tan pequeño llorar —algo tan nimio suspirar—y aun así —por arte— del tamaño de éstosnosotros hombres y mujeres morimos

Y pienso que Emily lo escribió para mi.
Y después recuerdo el texto “La enfermedad de leer” de Constantino Bértolo en la Cena de los notables “el texto y el lector, olvidando que la lectura exige siempre un tercer elemento:
el contexto social en que esa lectura tiene lugar. En el fondo de este malentendido subyace las “profundas” creencias que entiende la conciencia individual como producto del diálogo del individuo consigo mismo, un diálogo en el que lo externo, el contexto real, no pasaría de ser un pretexto que, llegado a un extremo, se vive con molestia, interferencia o grosería. …En la lectura solitaria y silenciosa ese malentendido encuentra terreno propicio, pues, como ya hemos señalado, permite al lector sentirse dueño de las palabras, apropiárselas. Esta apropiación suelen expresarla los lectores hablando de la sensación de haber encontrado en el libro pensamientos o sentimientos que siempre habían tenido ellos mismos pero que nunca han acertado en verbalizar. La lectura, en ese sentido, sería algo así como una restitución que el texto haría al lector de algo, que éste ya poseía de forma proteica. La lectura —el texto— se limitaría a cobrar conciencia de esa posesión y darle forma. El lector, en estos casos, se siente adivinado por el texto, desnudado y arropado al mismo tiempo. 

Bertolo lo critica como una forma “juvenil y narcisista” de encuentro con el texto. Yo creo firmemente que en situaciones excepcionales las palabras, el lenguaje nos salvan.

“Recuerdo muy bien aquel mundo de agua donde empezó mi vida. Lo recuerdo porque puedo imaginarlo, porque puedo conjeturarlo. Ese mundo de agua, redondo y sin fondo, donde adquirí mi forma fue la metáfora primera que conocí. Y el canal entre mi madre y yo, fue el primer verso.Porque la poesía es una conjetura acerca de lo inefable. Un modo, quizás el único, de acercarse a las quimeras.Recuerdo también el día en que mi madre se quedó parada a mis espaldas, mientras yo subía las escaleras de la mano de una mujer vestida con guardapolvo blanco. La mujer me dijo que no llorara, que iba a enseñarme a dibujar la letra m. Entonces, llegó de nuevo la poesía. Y entendí que el lenguaje puede ser la extensión del regazo materno.También recuerdo cuando ocurrió al revés, y fue mi propio vientre una metáfora de agua. Puedo recordar cuando yo fui la madre detenida a espaldas de mi niña. Aquella vez, regresó la poesía a explicarme los sentidos del tiempo”.

David Lebon tiene una canción, quizás una de las más bellas canciones que se han escrito. Se llama “El tiempo es veloz”, en una de sus estrofas dice:

“Te acuerdas de ayer, era tan normalLa vida era la vidaY el amar no era paz, que extrañoAhora me siento diferentePienso que todavía quedan, tantas cosas para dar”

Y creo que todas nos acordamos de ayer, que era todo tan normal.
Una de mis artistas favoritas se llama Maira Kalman dio hace unos años una charla TED. Comenzaba diciendo que una de las cosas en las que siempre estaba pensando es en la simplicidad y que siempre está tratando de descifrar cómo vivir y cómo morir y nada más. Que además trata de comer dos o tres veces por día, gritar a sus hijos y hacer todas esas cosas normales que mantienen los pies en la tierra.

Niña y perritos
Girls standing on lawns


Y se trata también de eso.
De la simplicidad, de la contemplación. 
De observar y buscar.
Hablo realmente de que tenemos, que todas tenemos, las herramientas para buscar en este período tan inusual la belleza. Y cuando me refiero a belleza, hablo de buscar cosas que reconforten. Que se transformen en combustible y nos den fuerza. Al decir de Kalman, todas esas cosas normales que nos hacen tener los pies sobre la tierra.
Sé que cada una está inmersa en su realidad y que hay diferencias. Pero también sé que si buscamos, si ponemos la atención en encontrar, veremos que hay cosas que nos ayuden a seguir. Que hay cosas que también podremos mostrar a las niñas y niños que están en sus casas y que se conectan con nosotras. 
Katherine Paterson en el prólogo de su libro Igual que las estrellas sobre las circunstancias que la llevaron a escribirlo, ella cuenta que la invitaron a leer a una cárcel su fantástico y hermoso libro La gran Gilly Hopkins (busquen la peli en Netflix y el libro que se consigue) ella les preguntó si alguno de esos personas que escuchaban había estado como Gilly en un hogar de acogida. Todos levantaron la mano. Uno de los internos le preguntó si creía que Gilly hubiera logrado salir de sus problemas si no hubiera encontrado una Maime Trotter (la madre adoptiva que la ayuda) y ella le responde “Yo sé que ningún niño logrará tener éxito si no tiene ningún adulto que se preocupe por él y lo quiera.” Ese mismo interno le pide que le firme el libro para su hija Ángela. Y ella queda con esa historia dando vueltas. Unos años después una amiga le da una revista que ella edita y lee un artículo de Carl Sagan sobre las estrellas y los materiales de los que están hechas. Que son a la vez los mismos materiales de los que todos estamos hechos. Y así termina el prólogo:
“Escribí este libro para las muchas Ángelas en nuestro mundo. Espero que lo encuentren. Y espero que aquellos de nosotros que somos más afortunados miremos con más empatía a las Ángelas a nuestro alrededor y recordemos que estamos hechos de la misma materia: La materia de las estrellas.”


En Japón cada año, miles de japoneses se acercan a los parques a contemplar la caída de las flores de cerezo en una celebración que llaman “Hanami”.  Ellos se detienen en sus actividades cotidianas para mirar a su alrededor y observar eso que está ahí disponible. 



Les propongo buscar lo bello.
Apuntarlo en un papel.
Sacarle una foto.
Dibujarlo.
Capturarlo de la manera que puedan.
En esta pausa singular observemos.


 Abre el oído,
somételo
al silencio de las flores.Onitsura

“Instrucciones para vivir una vida. Presta atención. Asómbrate. Cuenta acerca de eso.”Mary Oliver.

Muchas gracias.
Mantengámonos a salvo.






  • La cena de los notables. Constantino Bértolo. Mar dulce, Bs. As. Argentina. 2015.
  • “c1680” en Poemas. Emily Dickinson. Tusquets. Buenos Aires. Argentina. 2011.
  • “Poesía” Liliana Bodoc, V Jornada poética de literatura para niños y jóvenes. La Plata. Argentina. 2013.
  • Escribir para niñas y niños. Berta Hiriart. Paidós, CDMX, México. 2004
  • Haiku, Onitsura.
  • “Instrucciones para vivir una vida”. Sometimes. Mary Oliver.

Comentarios

  1. Me encantó!! Muchas gracias por compartir esta maravillosa reflexión que, creo, está presente y a flor de piel en todos los seres humanos, este momento que parece "pausa", pero al mismo tiempo no lo es. Sin embargo, se realza esa necesidad por ver lo simple, lo bello, lo realmente importante. La vida y la muerte en sí, viviendo en lo cotidiano. Gracias por tanta inspiración!

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  2. Qué tremenda oportunidad tener este mensaje a la vista...quisiera que todos pudieran verlo y atesorarlo y vivirlo!

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  3. A veces es necesario que nos enseñen a detenernos en la belleza. Eduardo Galeano nos habla de ello en Quise, quiero, quisiera.
    Me encantaron tus reflexiones y tomé tus citas para profundizarlas.
    Gracias!!!

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