Son 30.000. 45 años del Golpe militar en Argentina. Libros para pensar la Verdad y la Justicia.
¿Puede hablarse de memoria en un país con una herida abierta?
En un país donde los sobrevivientes y sus torturadores/as caminan por la misma calle.
En un país donde se tienen que plantar árboles e inaugurar baldosas porque luego de 45 años no se abren los archivos y los culpables cobardes y cada gobierno no ha tenido la valentía de decir estos fueron. Acá están.
No se puede hablar de memoria.
Es algo vivo, algo que está acá, algo que es parte del presente.
No necesitamos mantenerla viva, palpita en este instante.
Busquemos la verdad aunque duela.
Pidamos la apertura de todos los archivos de la dictadura.
10 libros en primera persona.
- Piedra libre. Jorge Grubissich. SM Argentina.
“El otro me tomó del cuello y me metió una capucha en la cabeza, negra y de mal olor, murmurando insultos de toda clase en los que abundaba la palabra zurdo, mientras otras voces me anticipaban que iba a decir todo lo que sabía, lo que no sabía, todo lo que se me ocurriera y mucho más. Me empujaron contra el piso, me taparon con una lona o algo así y esta vez sí arrancaron a toda velocidad".
- La casa de los conejos. Laura Alcoba. Edhasa. Argentina.
- Una muchacha muy bella. Julián López. Edhasa.
- Piedra papel o tijera. Inés Garland. Loqueleo. Argentina.
- Los que volvieron. Márgara Averbach. Penguin Libros.
- Los sapos de la memoria. Graciela Bialet. CB ediciones.
- Manuela en el umbral. Mercedes Pérez Sabbi. Edelvives.
- El que no salta es un holandés. Mario Méndez. Atlántida.
- El mar y la serpiente. Paula Bombara. Editorial Norma.
- A veinte años luz. Elsa Osorio. Editorial Planeta.
10 libros ilustrados
- De aquí no pasa nadie. Isabel Minhós. Takatuka.
- La ultrabomba. Mario Lodi y I. Sedazzari.
- La composición. Antonio Skármeta. Ilustraciones María Delia Lozupone. PRH.
- Historias Clandestinas. Ariel y Sol Rojas Lizana. LOM (Chile).
- Quién Soy. Bombara/Singer. Rivera/Wernicke. Andruetto/Istvanch. Méndez/Bernasconi. Calibroscopio. Argentina.
- Los Ahogados. María Teresa Andruetto y Daniel Rabanal. Editorial Babel. Colombia.
- Camino a Casa. Jairo Buitrago y Rafael Yockteng. Fondo de Cultura Económica. México.
- Un diamante en el fondo de la tierra. Jairo Buitrago y Daniel Blanco Pantoja. Amanuta. Chile.
- Mañana viene mi tío. Sebastián Santana. Fondo de Cultura Económica. México.
- La línea. Beatriz Doumerc y Ayax Barnes. Ediciones del Eclipse.
El ultrabomba, Quién soy, La composición y un diamante en el centro de la tierra son libros ilustrados.
Historias Clandestinas es una novela gráfica.
En esta selección hay libros que pueden ser leídos por niñas y niños de todas las edades. Sin embargo Los ahogados, Quién soy e Historias Clandestinas requieren de un mediador presente.
Historias que quedan dando vueltas en la cabeza para pensar el camino de la verdad y la justicia.
Libros para comenzar a comprender lo incomprensible.
- Poder y desaparición. Los campos de concentración en Argentina. Pilar Calveiro. Colihue. Argentina.
- ¿Quién te crees que sos?. Ángela Urondo Raboy. Capital Intelectual. Argentina.
- Así es la dictadura. Equipo Plantel. Ilustraciones Mikel Casal. Media Vaca. España.
- Genocidio. Jane Springer. Ediciones Ekaré. España.
- La tortura. Henri Alleg. Editorial Yunque. Argentina.
- Trauma y cura en situaciones de terrorismo de Estado. Inger Agger y Sören Buss Jennen. Ediciones Chile-América Cesoc. Chile.
- En mi nombre, Historias de identidades restituidas. Ángela Pradeli. Paidos. Argentina.
- La escritura o la vida. Jorge Semprún. Tusquets. Argentina.
- Leer al desaparecido en la literatura Argentina para la infancia. Ignacio Scerbo. Comunicarte.
Libros de no ficción que nos ayudan a comprender lo incomprensible. Pensar la maquinaria que pusieron en marcha militares y civiles para desaparecer, asesinar, torturar. Pensar las huellas que dejan en sobrevivientes y familiares.
La máquina de matar que no pudo terminar la tarea porque trabajadores y trabajadoras hicieron frente al miedo a morir o peor aún a ser torturados con una inmensa marcha el 30 de marzo de 1982.
Como señala Hannah Arendt en Eichman en Jerusalem
"El problema con Eichmann fue precisamente que muchos fueron como él, y que la mayoría no eran ni pervertidos ni sádicos, sino que eran y siguen siendo terrible y terroríficamente normales. Desde el punto de vista de nuestras instituciones legales y de nuestras normas morales a la hora de emitir un juicio, esta normalidad es mucho más aterradora que todas las atrocidades juntas".






























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