Hoy recomienda Natalia Méndez. Primera parte.


Natalia Mendez es editora de las mejores, es especialista en LIJ, da clases en la facu y corta los papelitos más lindo para hacer un espectaculo con retroproyector. 
Tiene unos blogs geniales que se pueden ver aquí
Le pedimos que nos recomiende los libros para hacer felices a los niños y nos mandó en tandas sus recomendaciones.

Me pidieron una lista de diez libros para regalar a un niño y hacerlo feliz.
Voy a empezar por confesar que no sé bien qué hace felices a los niños. Sigo por confesar que el estado de felicidad en sí mismo me parece una cosa extraña, en el sentido de mutante, un tanto aleatorio, sorpresivo incluso. Es algo difícil de prever a veces, creo. Y además, no toda la gente -ni hablar los niños- se pone feliz con las mismas cosas. Entonces, llego a la conclusión de que este pedido es un poco tramposo.
Ya que no puedo elegir diez libros para regalar a un niño y hacerlo feliz, y sí me encanta hacer listas, puedo pensar qué diez libros me hicieron feliz a mí de chica. Pero temo que sería un ejercicio de memoria emotiva más que otra cosa. Así que voy a elegir -caprichosamente- diez libros de niños o para niños que me hacen feliz, en presente, que me hace feliz que existan. Trato de dejar de lado las circunstancias particulares y personales -a veces un libro me hace feliz porque me lo regaló/lo escribió alguien querido, porque apareció en alguna ocasión especial, porque me toca alguna fibra oculta, esas cosas- y pensar en cada libro en sí.
Así que va, entonces, la lista, sin orden de preferencias.
...

Ah, sí, empecé la lista, y era imposible quedarme con diez solamente. Por suerte, hay muchos más de diez libros que me hace feliz que existan. Entonces hago trampa y hago listas por tipos de libros. Y aún así, qué difícil.  

Novela





*Maruja, de Ema Wolf.
O Pollos de campo, o La casa bajo el teclado, o alguno de sus libros de cuentos. Por la solidez de su escritura, por el humor -ese humor serio-, como quien hace una broma tan pero tan buena que no es necesaria la carcajada, que es más bien un reconocimiento a esa mirada inteligente que señala lo absurdo con toda naturalidad.












*Todo sobre un wafle, de Polly Horvath.
O The Canning Season, o The Vacation, por ejemplo. Porque es de esas autoras que crean personajes que se te meten bajo la piel. Y que desde ahí te hace ver las cosas de una manera muy especial: la tolerancia -la aceptación y la incorporación- de lo tremendo, como parte también fundamental de la vida. Y como dice un personaje en uno de sus libros: “Ser un personaje de libro no es el fin del mundo. Muchas de mis personas favoritas son personajes de libros”.











*Bonsai, de Christine Nöstlinger.
También es difícil elegir un solo libro de Nöstlinger. Pongo este. Temas complejos, personajes sólidos y nunca dejar de contar una historia por encima de todo. Esas novelas en donde todo se articula impecable: la voz, el contenido.







 



*Matilda, de Roald Dahl.
No necesita presentación y también, azarosamente, podría incluir en la lista casi cualquier título de Dahl. De esos autores que no parecen nada preocupados por cómo se van a tomar su obra los adultos. Por cómo se va a tomar su obra nadie. Y eso hay que festejarlo siempre. (Atención a que digo “parece”. Esa es la magia.)










*Hoyos, de Louis Sachar.
O Hay un chico en el baño de las chicas, o Someday, Angeline. Pero Hoyos tiene una simpleza y una perfección narrativa aplastante. Es un engranaje entre personajes, historia y ambiente.











*El inventor de puertas, de Verónica Sukaczer.
Un texto redondo, ingenioso, disfrutable todo. Una historia sencilla, y contada con lo mínimo, y muy potente.











*Kamo y yo, de Daniel Pennac.
Pennac es, ante todo, un gran contador de historias. Así que, claro, también cualquier cosa que se crucen de Pennac.











*El viajero del tiempo llega al mundo del futuro, de Eduardo Abel Gimenez.
La escritura de Eduardo es como entrar en un lugar que no es desconocido, pero se percibe como si entráramos por primera vez, como si entráramos por primera vez con lentes de una graduación apenas mayor que la que tendríamos que usar. Recomiendo esta o Un paseo por Camarjali, sobre todo, pero cualquier novela suya.
Y como frutilla del postre: ciencia ficción de la buena.








*Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll.
Clásico, sí. Y entra en esta selección porque, entre sus muchas virtudes, quiero confesar que no me enamoré de esta historia la primera vez que la leí, no sé, a los diez, once años. Y sin embargo, algo quedó flotando que me hizo volver, algo como un sedimento, una semilla, que con el tiempo va brotando, ganando su lugar. Y después se convirtió en uno de mis favoritos. Y los libros que como quien no quiere la cosa se ganan sus segundas oportunidades deben tener algo.








*Dailan Kifki, de María Elena Walsh.
Una novela en la que se usa -y con gracia- la palabra “mermeladamente” merece todo mi respeto. 






Comentarios

  1. Maravillosa selección! Soy una niña casi feliz. Me falta solo el de Pennac :)

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  2. LOS e Pennac, Ileana, porque todos son divertidísimos. Recomiendo la pentalogía que empieza con "la felicidad de los ogros"... imperdible!

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