Cortazar, mi amor siempre

Dedicado a Matilde, Angélica, Alicia, Pati y Lali.
Mis brujas, siempre.


Tenía 15 años, viajé con mi padre hablando de los Cronopios.
En literatura los Cronopios son maravillosos, en la realidad, no tanto. Y a veces pienso que estoy casi convertida en una Esperanza, un poco boba, pero en fin...
Tenía 18 y en la facultad conocí a un grupo maravilloso de mujeres. Nos convertimos en feministas (ellas ya eran y me convirtieron a mi), me enseñaron a emborracharme y me regalaron mi primer ejemplar de Rayuela.
Esta todo subrayado. Con distintos colores y tiene firmas, muchas firmas de gente querida.
En ese tiempo todo era mágico, escribía en croqueras de papel para acuarelas, con plumas verdes y soñaba con ser una escritora pobre en París.
Fue mi amigo y me acompaño en la inmigración. Llegué con una valija de ropa y seis cajas de libros.
Rayuela me acompañó en la soledad.
Quería ser la Maga (más tarde me cayó bastante mal, igual que Amelie).
Quería amar a Horacio (después me di cuenta que Horacio era un reverendo...).
Y leía Cortazar, muchos años solo Cortazar y política.
Hace algunos años que no lo releo, la madurez me alcanzó y leo mil otras cosas. Llegué a decir que Pennac me gusta más que Cortazar. Pero él es eso, mi pasado, mi Rayuela rayada, los capítulos que me sé de memoria.
Ya no sé si me gusta tanto Rayuela, miren los que les digo.
Pero sé que me gusta mucho Cortazar, La vuelta al día en 80 mundos y Luis enormísimo cronopio es uno de los relatos más bellos del mundo mundial.
A Rayuela le debo:
Le debo unos amores inolvidables (leer Cortazar y estudiar letras te da puntos extras a la hora de levantar!!).
Le debo el jazz.
Le debo amigas y amigos que nos juntamos como si fuéramos un club de fans.
Le debo una juventud encantadora.
Le debo unas borracheras inolvidables.
Le debo mil recuerdos.
Y después la gente se pregunta para que sirve leer...



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