El género merece cuidarse

...Todo lo que usted quiera,
sí señor,
pero son las palabras las que cantan,
las que suben y bajan.
Me prosterno ante ellas...
Las amo,
las adhiero, las persigo,
las muerdo, las derrito...
Amo todas las palabras.
Las inesperadas...
Las que glotonamente se esperan,
se escuchan,
hasta que de pronto caen...
Pablo Neruda







En el texto "Álbum y papelitos de colores" (1), Istvan Schitter dice una frase que me recuerdo cada vez con más fuerza "Y lo que empieza a preocuparme últimamente es que todo esto está haciendo que bajo el techo de éxito reciente de los álbumes ... empiecen a aparecer papelitos de colores en vez de verdaderas obras que enaltezcan el género."
En la feria del libro que acaba de concluir las editoriales dieron a conocer un cantidad importante de novedades, de esas un gran número eran libros álbum o libros ilustrados. Muchos de ellos de gran calidad, otros completamente olvidables. El papel de la ilustración ha comenzado a ocupar un lugar merecido en las editoriales y son cada vez más comunes las firmas de los ilustradores al lado de los escritores ocupando su lugar de autor.


El género merece cuidarse


"El género merece cuidarse y el talento implica el compromiso" dice Istvan. Y acuerdo. A ilustrar se aprende, dibujar no es ilustrar, ilustrar es contar una historia, connotar diría Barthes. Y se me viene un libro a la mente, uno de un bichito que gritaba, que gritaba y en la ilustración tenía la boca cerrada. Y ni el ilustrador, ni el editor se dieron cuenta de ese error. Y que hace poco fue reseñado por un blog porque habla de valores. Lindos valores, buenos valores. Ay, ay ay. Por un momento pensé que ya era vieja la discusión acerca de la literatura buena y mala, de la literatura de valores. De los libros “morales”. Bueno me fui de tema. Pero creo necesario una cita: “Los valores y El Valor en los libros para niños. Una serpiente que se muerde la cola, entre el deseo de educar, la estupidez y el oportunismo… los que piensan que la literatura es una actividad exclusivamente individual, privada y los que piensan que lo importante en la literatura es lo moral, lo social, lo político… La literatura como instrumento educativo.”  (2)
Vuelvo al tema, la madre de una amiga cuando ve a alguien que no se ve bien, que salió vestida con cualquier cosa dice: ¿No tiene alguien que la quiere? y yo pensaba en esta ilustradora, ¿no tiene alguien que la quiera? nadie le dice, che me parece que esto es así, no tuvo un editor que le señaló che si el bicho grita ponele cara de grito. Pero no, porque estamos en un momento donde lo que hacemos es darnos unas palmaditas en la espalda, ni atados hacemos una mala crítica y en eso me incluyo.


Por otro lado están los ilustradores "consagrados" que repiten en sus libros una y otra vez la misma receta, el mismo libro o como dice Istvan: “Así los ilustradores aún inmaduros están publicando lujosos volúmenes aquí y en el exterior, mientras ilustradores consagrados no se mosquean al repetirse en sus estéticas”. Y así no más es. Un estilo lleva años, y una cosa es un estilo y otra distinta es la repetición hasta el hartazgo del mismo libro una y otra y otra vez. Con lo importante que es la búsqueda, con la necesidad de encontrar una voz nueva para decir las cosas.


Y está lleno de libros con una ilustración hermosa y un texto en el mejor de los casos predecible. Ahora bien, que uno tenga que poner decir: “a escribir hay que aprender”, da un poco de cosa, pero sí, a escribir se aprende. Los escritores, los buenos escritores tienen un oficio, cientos de horas dedicadas al tema, talleres de escritura, de creación, escritura, reescritura y recién allí el texto ve la luz. “El texto literario es producto de una escritura de calidad que busca un efecto estético en el lector, desde su propuesta discursivo-pragmática” (3). Y ese efecto discursivo no se obtiene de un momento a otro, es fruto del trabajo.


Sin embargo lo más enojoso es el trato banal que se le da a la poesía: “La poesía es una llamada, una provocación atravesada de connotaciones y metáforas, sesgos y símbolos que llegan con marcas de tiempos y circunstancias socioculturales. Nos atraviesa o nos roza y somos llevados por ella hasta otra estación de nosotros mismos.” (4) Y ese ser atravesado se pierde en libros que no sobreviven una temporada. Dice Ramos: “Hay mucha literatura de consumo que deja tranquilo al lector y no le exige nada de esfuerzo. Creo que el verdadero artista confía en el ser humano, en su poder de superación, en la incidencia lúcida de su mirada, en su deseo de libertad y, a ese mar de posibles arroja, esperanzado, su obra.”(4) . Y yo le sumo a ese ilustrador es al que apelo, al que enaltece el género, que busca su estilo, que logra salir del consumo y que respeta el trabajo de los otros, de los escritores, de los correctores, de los editores, sus compañeros en esto de dar vida a un libro. Porque creo que todos buscamos lo mismo, hacer un aporte a la literatura para los niños.


1.- Álbum y papelitos de colores. Una advertencia contra la banalización del género, de Istvan Schitter, en Decir y existir, Editorial La Bohemia, 2009.
2.- Los valores y El Valor se muerden la cola, op.- cit.
3.-Entre libros y lectores, Seppia, Ofelia et all, Lugar editorial, 2009.
4.- Aproximación a la narrativa y a la poesía para niños. Ramos, María Cristina, Lugar Editorial, 2012.

Comentarios

  1. Me parece un artículo muy interesante, en las Jornadas Internacionales de Literatura del otro día, Antonio Orlando Rodríguez de la fundación Cuatro Gatos también mencionó su criterio de selección a la hora de recomendar lecturas y habló de la calidad literaria y de las ilustraciones.
    Lo que me parece que también sería interesante, y esto lo escuché alguna vez del gran Istvan, es que no sólo se mencionen los libros que se consideran buenos, sino que a pesar de lo difícil que pueda resultar, la crítica también debería mencionar cuáles son los libros que no entran dentro de esa selección tratando de demostrarlo con una análisis profundo.

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  2. Muy cierto. Acuerdo con que nadie quiere hacer una mala crítica públicamente, la lij es chica y todos nos conocemos.
    Acabo de comentar en otro post esto de que los autores deberíamos hacer una autoselección darwiniana de nuestros propios textos, porque sabmos, no todos los textos de un escritor son buenos, es difícil mantener el nivel y deberíamos transformarnos en nuestros propios editores, antes ofrecer los textos a las editoriales. Hay ilustradores que se repiten y hay escritores que se repiten. Y también hay historias perfectamente escritas, pero zonzas o totalmente insulsas. Después esta el tema de los editores, muchos de ellos no tienen ni idea, ni cuentan con alguien que pueda hacerle un asesoramiento con respecto a la imagen, a la ilustraciones. Ana Garralón también hablaba de los ilustradores que dicen no leer lij porque no quieren ser "influenciados" y a esto se suma que también , digámoslo, hay muchos editores que no leen, o leen poco. Son múltiples factores los que hacen que la lij pueda ser de calidad. Y todos nosotros tenemos parte de la responsabilidad de esto. En la literatura para adultos hay fuertes críticas al sistema, a los escritores, a lo que circula, y yo no dejo de preguntarme por qué en la lij no nos hacemos las mismas preguntas.

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