Tarde de invierno
Mandana Sadat
Editorial: Edelvives
I.S.B.N : 9789876421317
Una
de las particularidades más potentes del libro álbum es su capacidad de
transmitir sentimientos, sensaciones, atmósferas a la par de contar una
historia. Narrar y emocionar con esa poderosa sinergia que se produce entre el
texto y la imagen. En el caso de Tarde de invierno, el texto de Jorge Lujan se
conjuga con las bellísimas ilustraciones de Mandana Sadat para hacernos vivir
la soledad de un niño (¿niña?) que espera a su madre y la alegría que lo
embarga al verla regresar. El texto es muy poético, sencillo y evocador. El
peso de la narración recae en las ilustraciones. La enorme luna, el paisaje
blanco, el árbol sin hojas nos hablan de frío y soledad. Nos muestran la ciudad
nocturna, los autos yéndose y la niña (¿niño?) en la pequeña ventana jugando
con el vidrio empañado. Por allí aparece la madre que se acerca hasta
abrazarlo. Y se hace verano en pleno invierno.
Tarde
de invierno nos transmite a los adultos cómo viven nuestros hijos ese momento
mágico en que nos ven llegar. Un libro que me hizo acordar la impaciencia con
la que esperaba que llegara mi abuela a llevarme a su casa.
Un
libro muy cuidado, muy bien editado que les llevo más de un año de trabajo ha sido traducido a 10 idiomas. Aquí les dejamos un link con una hermosa animación del libro.
Con esta cantidad de detalles de edición e ilustración el libro se merece un análisis detallado.
Con esta cantidad de detalles de edición e ilustración el libro se merece un análisis detallado.
La
construcción de significados en las ilustraciones de Tarde de invierno.
La
lectura de Tarde de invierno nos lleva de la soledad al amor. Del desamparo a
la alegría. La espera del niño se refleja en el viaje de regreso del adulto.
¿Quién no ha tenido que responder preguntas tipo “cuando volves”? ¿O llegar cuando
los hijos ya están dormidos? Ese abrazo interminable del retorno que no cabe en
otro lado que el corazón o el marco de un portarretrato es el símbolo de la
paternidad/maternidad en estos tiempos de trabajo duro.
Analizaremos
como se conjugan los diferentes componentes para generar estos sentimientos.
Elementos
del diseño.
- El formato y tamaño.
El
formato de tarde de invierno no es de lo más común. Tiene 29,5 cm de alto por 17,5 cm de ancho, es un
apaisado vertical pronunciado. La doble página funciona como única página
cuadrada, de esta manera, la página representa la ventana por la cual el nene
(¿la nena?) espera el retorno de su madre.
El
tamaño es intermedio para lo acostumbrado en los libros álbum. El tamaño es
conveniente, ya que a lo largo del libro se producen sensaciones de desamparo
pero también de cobijo. Más pequeño no hubiera logrado la sensación de soledad.
Más grande hubiera sido demasiado grande para esa unión entre la madre y la
hija (¿el hijo?).
- La tapa.
En la
edición de Edelvives la tapa representa la ventana, el niño (niña) nos mira,
interpelándonos, a través del vidrio empañado. El efecto de plastificado
aumenta el sentido de ventana. Los deditos apoyados en el vidrio producen una
sensación enorme de ternura. La contratapa muestra sólo la ventana empañada,
una sensación de soledad. El conjunto tapa y contratapa forman parte del libro
en las páginas 8-9.
- Las guardas.
El
conjunto guarda contraguarda forman un pequeño resumen del libro. En la guarda se
ve a la madre yéndose y la niña (niño) mirando por la ventana. En la
contratapa, la ventana oscura y el par de huellas desde la casa al borde del
libro. La pequeñez de ambos dibujos en el plano blanco acentúa la soledad de la
separación. El humo en la chimenea, pequeñito, nos habla del frío del invierno.
- La portada.
La
portada es fría, las casas azules agrupadas, el árbol sin hojas, la ventana
iluminada con un poquito de humo y la luna detrás de todo. Y el pequeño auto
azul alejándose, con los faros encendidos.
- El texto.
El
texto se ubica en los planos claros de color y va modificando su ubicación
según la ilustración. El texto es mínimo y la tipografía, sin serif, sencilla;
acorde a la poética del libro, casi un haiku.
La
ilustración.
- La paleta.
La
paleta ocupa el blanco como representación del espacio y del clima, el negro
sirve como contrapunto entre el cielo y tierra en la primera y última doble
página, con los colores invertidos. La paleta de colores utiliza los colores
primarios. En la primera parte se encuentran intervenidos por raspaduras negras
que atenúan su brillo; en la segunda parte, luego del encuentro entre la madre
y el niño (niña) los colores aparecen puros.
La
abstracción de los dibujos es muy grande, conformando un dibujo propio de la
niñez, tanto en las casas, como los autos. Los volúmenes geométricos sin
detalles acentúan la soledad del personaje, único habitante de la ciudad vacía.
Los protagonistas tienen formas redondeadas, en contraste con la ciudad, la
luna se asocia a los personajes, consolándolos.
La
composición.
El
story board del libro nos muestra su simetría visual. El libro se divide en
tres partes: la espera, el encuentro y el epílogo. Para contar esta historia la
ilustradora utiliza tres espacios visuales: el exterior, la ventana vista de
afuera y el niño mirando hacia afuera por la ventana.
- La espera.
El
exterior: Las líneas principales de la composición transcurren en la diagonal
de la doble página. La ubicación de los puntos de interés en los extremos de
cada doble página expresan la máxima distancia que puede existir en la hoja. Todo
habla de frío y soledad.
En la
página 4-5 vemos la ciudad a oscuras, la luna en el cielo blanco y los autos
circulando.
En la
6-7 es un acercamiento donde podemos ver la pequeña ventana y a través de ella
al protagonista, solo en la ciudad, rodeado por casas sin puertas ni ventanas,
de colores vivos pero apagados por una pátina oscura.
Página
8-9 el niño mira por la ventana, serio, a través de la medialuna que dibujó en
el vidrio empañado.
- El encuentro.
Página
10-11 Desde adentro, vemos aparecer una silueta en el vidrio, el texto nos dice
que es la madre, pero no se reconoce, sin embargo, está rodeada de estrellas.
Página
12-13 la madre aparece, lejana, en el ángulo superior izquierdo de la página.
La dirección de izquierda a derecha, implica que está volviendo; se ve el
interior de la casa, en un naranja más claro y el niño en pijama, descalzo. El
árbol sin hojas no se encuentra dibujado. Un camino amarillo une la madre con
la ventana y el niño y entra en la casa.
En la
página 14-15 la madre, ya reconocible, ocupa toda la medialuna dibujada en la
ventana. Llega a atravesar la ventana y a poner un pie en la mano del niño,
entonces da la impresión de que la madre se ha parado en la palma de la mano
del niño.
La
página 16-17 nos muestra al niño a través de la ventana, su felicidad se
expresa en la forma en que ha pasado las manos por el vidrio
En la
página 18-19 puede verse a la madre entrando a la casa, en la ventana se dibuja
un corazón. La inminencia del abrazo se expresa en las manos de la madre, que
no se ven porque ya entraron a la casa, en el pie levantado para dar el paso y
en el cruce de miradas. Solo tienen color los marcos de la puerta y la ventana,
todo lo demás es blanco, cómo si ante esa alegría todo lo demás desapareciera.
La
página 20-21 es la escena clave. Desde un punto de vista gráfico, el cambio en
el fondo, de blanco a marrón es altamente indicativo. Por lo demás, es una
imagen fantástica: la madre y el niño en malla, zambulléndose en un charco.
Como detalles, aparece la luna, incompleta y en el borde superior y una planta
de colores que surge de una semilla con forma de corazón. Esta imagen, la más
importante del libro, expresa el universo interior de ambos, la plétora de
sensaciones que se producen en el encuentro.
- Epílogo.
La
página 22-23 nos muestra el abrazo entre la madre y el niño, visto desde la
ventana. Se mantiene la planta de colores.
La
página 24-25 actúan como un zoom out, son similares a la página 6-7, con la
diferencia de que el cielo es azul y está cubierto de estrellas, además la
diagonal creciente hacia la derecha es menos pronunciada que en las dos primera,
como una atenuación del desamparo.
Por
último, la página 26-27, similar a la 4-5 continua con el zoom out, aquí
también el cielo azul está cubierto de estrellas, los autos están en pareja o
ya llegaron a las casas. Las casas y los autos han perdido su opacidad, los
colores vivos transmiten alegría.
El
trabajo minucioso de la ilustradora se ve en la forma en que dibujó la
transparencia en la ventana y en las leves sombras de las casas en los planos
blancos, casi invisibles. La potencia de las imágenes es tal, que las tres
ilustraciones donde se ve por la ventana empañada condensan la historia del
libro.
Así
es como vemos que cada pequeño detalle contribuye a la creación de un
determinado estado de ánimo. Cómo dijimos al principio, nada es inocente.


Buenísimo! habrá que salir a comprarlo!!!! :)
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